¿Qué derechos tengo si me divorcio y no trabajo?

Disfrutar de los derechos económicos tras el divorcio por parte de quién no trabaja va a depender de muchos factores diferentes. Hay derechos que no tienen lugar a duda, como la pensión de los hijos en el caso de que uno de los cónyuges asuma la custodia, pero cuando hablamos de recibir algún tipo de compensación económica las cosas cambian.

Las pensiones compensatorias están pensadas para subsanar la situación de desequilibrio que puede derivar de la ruptura del vínculo matrimonial. Para esto se tienen en cuenta factores como:

-El nivel de vida previo al matrimonio. Se estudian las condiciones previas en las que la persona más desfavorecida estaba antes de contraer matrimonio.

-La duración de la relación. Un matrimonio muy corto puede no dar lugar a una pensión compensatoria por no haber dado lugar a ningún desequilibrio.

-El desequilibrio actual y la forma en la que se podría devolver a la persona que está en desventaja a una situación similar a la que habría tenido de no haberse celebrado el matrimonio. Por ejemplo, el caso de alguien que haya pedido una excedencia en su trabajo para el cuidado de hijos y que le haya privado de un ascenso con mayor sueldo.

También se pueden estudiar otros factores propios de cada relación en concreto y que el juez puede o no estimar para decidir si corresponde algún tipo de pensión compensatoria o no.

Los derechos económicos tras el divorcio

Las cosas han cambiado mucho en los últimos años, al igual que han cambiado los tipos de familia y la forma de entender la vida en pareja. Hace no tantas décadas el porcentaje de mujeres que no ejercían una actividad remunerada durante el matrimonio era alto. Y las leyes estaban formuladas para ayudar a estas mujeres en el caso de que se produjera un divorcio.

Hoy todo ha cambiado y, aunque puede haber mujeres en este caso, sobre todo aquellas que ya tienen una edad, se dan todo tipo de situaciones, como las de hombres que se han dedicado al cuidado de los hijos o que no están trabajando o, por supuesto, matrimonios de un mismo sexo en el que una de las personas no trabaja, ya sea de manera circunstancial o por un acuerdo previo.

Cada caso debe de estudiarse por separado y hoy los jueces se inclinan por las pensiones de carácter temporal o transitorio. Esto es, hasta que la persona que no trabaja se incorpore al mercado laboral. Pueden darse diferentes casos.

Por ejemplo, personas que necesitan reciclarse tras tiempo sin trabajar y que necesitan un tiempo para realizar cursos antes de buscar empleo.

Otro caso es el de personas que pueden trabajar y a las que se les dará un plazo razonable para encontrar empleo durante el cual percibirían la pensión compensatoria. Pasado este plazo, tendrían que justificar que están buscando empleo de forma activa y que no han rechazado ningún trabajo para poder continuar cobrando la pensión durante el tiempo estipulado.

Contar con un buen abogado es fundamental, sobre todo cuando se prevé dificultad para conseguir un empleo, ya que la manera en se negocie el acuerdo o se argumente ante el juez puede suponer la diferencia entre un plazo corto y cerrado o uno más amplio y flexible condicionado a la obtención del empleo.

La prueba en el juicio será fundamental para que el juez dicte una sentencia u otra, por lo que es muy importante llevarlo bien preparado y estar en las mejores manos.

Pensiones alimenticias a largo plazo

Aunque actualmente lo normal es que las pensiones compensatorias a los cónyuges tengan una duración limitada o se controle el hecho de que la persona que la recibe busque un trabajo, hay excepciones a esta normal.

Cuando el matrimonio ha existido durante mucho tiempo y una de las personas ha dedicado su tiempo al cuidado de los hijos y/ o al hogar y además al divorciarse se encuentre en una situación vulnerable para poder encontrar un trabajo, sea por su edad o por su preparación, el juez puede fijar una pensión alimenticia a largo plazo e incluso durante toda la vida del pagador o hasta que la persona que la cobra contraiga un nuevo matrimonio.

Será el juez el que valore este hecho, por tanto, no hay unos criterios fijados que obliguen a que el cónyuge que trabaja tenga que pasar ese dinero para siempre. Y en la decisión del juez puede tener mucho peso el trabajo realizado por un buen abogado, sea para demostrar los problemas que esa persona puede tener para incorporarse al mercado laboral o precisamente para todo lo contrario.

Contar con un buen representante legal puede marcar la diferencia para disfrutar de los derechos económicos tras el divorcio de quién no trabaja. Si es tu caso, no dudes en consultarnos.

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